“Flor de Niluyarilo”, o “Flor del niño” traducido el término de la lengua chiapaneca. Una flor ligada a creencias religiosas y tradiciones prehispánicas, tan hermosa como escasa, por lo que su búsqueda significa una suerte de promesa u ofrenda al hijo de Dios.
La comunidad donde nace la flor de Niluyarilo se localiza en los altos de Chiapas, específicamente en la comunidad de Navenchauc, municipio de Zinacantán, la cual es la más poblada, con 5,000 habitantes, esto es el 15% del total de los habitantes del municipio. Cabe mencionar que es considerada como una comunidad marginada en el Estado.
La comunidad donde nace la flor de Niluyarilo se localiza en los altos de Chiapas, específicamente en la comunidad de Navenchauc, municipio de Zinacantán, la cual es la más poblada, con 5,000 habitantes, esto es el 15% del total de los habitantes del municipio. Cabe mencionar que es considerada como una comunidad marginada en el Estado.
Se trata de una costumbre inmemorial de la gente de las cálidas riberas del río Grijalva, quienes anualmente peregrinan a las montañas de los Altos de Chiapas para encontrar la codiciada Bromelia roja que adorna, en la actualidad, la casa-nacimiento del niño Jesús, en la Navidad, y que los antiguos chiapanecas ofrecían al Dios Sol.
El viaje en busca de la flor de Niluyarilo comienza el 14 de diciembre en Chiapa de Corzo; decenas de personas de toda esa región, acompañados de música de tambor y flauta de carrizo, peregrinan por lo menos 80 kilómetros hasta las comunidades de los Altos, tales como Navenchauc y Mitzitón, para hallar aquella preciosa flor que se oculta entre los árboles, y traerla de vuelta a casa.
Esta comunidad hace de la flor de Niluyarilo un elemento importante que les brinda identidad y sentido de pertenencia, desde la forma en que ellos la usan para llevar a cabo ceremonias y curar enfermedades, principalmente respiratorias.



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