La topada de la flor, tradición ancestral y prehispánica amalgama en la actualidad creencias católicas y leyendas orales de la cultura originaria de los Chiapa. Se sabe por tradición oral, que los indios Chiapaneca dominaban una extensa región hasta la zona Norte del estado, por lo cual se consideran como iniciadores de esta tradición.
En boca de los Patrones de la tradición ha corrido la leyenda que narra su origen. Se tiene registro de un señor de apellido Silva como Patrón hace tiempo atrás; en tiempos recientes Don Efraín Rincón, Don Julio Espinosa, Don Isabel Gómez González, y actualmente Don Tomás Nigenda se han encargado, cada cual bajo su singular percepción, de dar continuidad a esta importante tradición.
En boca de floreros esto cuenta la leyenda:
Un joven chiapaneca, de corazón noble y conocedor de todas sus tradiciones disfrutaba de un paseo por su poblado, de los cantos de los pájaros. De pronto, escucho una clara voz que le indicaba había llegado el tiempo de elegir una hermosa mujer como su compañera, y así continuar las tradiciones con su progenie, pues un camino especial le esperaba a él.
El joven no tardó en atender la indicación, decidió obedecerla, y se hizo camino hacia la zona de la ribera, dónde el sabía por la temprana hora del día que se encontraban muchas muchachas solteras lavando sus ropas. Caminó por las diferentes riberas del Nandalumi, Nandiume, Nandachiquiu y en el Nandanilu, entonces quedó embelesado por el resplandor de una bella joven turnia (bizca). Desde su mirada salía una fuerza emancipadora, un rayo resplandeciente que le hizo decidirse en ese momento por ella.
Entonces llegó a su casa y habló con sus padres, gente muy reconocida por el profundo amor a su tierra. Ellos habían designado una muchacha muy bonita hace algún tiempo para él, querían una de las bodas más hermosas de la comarca. El la rechazó y les habló de la mujer con la que el compartiría su vida, les contó de la ribera en donde la encontró, pero también, que desconocía quién era. Fue entonces que le pidió al padre que le ayudara a encontrarla de nuevo. El padre al saber que la muchacha que eligió era turnia, se negó a ayudarle para que no pudiera estar con ella. El joven le explico a su padre que era su destino rogándole le entendiera y ayudara, el padre conmovido por la convicción de su joven muchacho accedió y lo apoyó, investigó quién era y de dónde venía esa muchacha. Después de un tiempo pidieron a la muchacha, y se realizó una ceremonia sencilla para los dos. De esta forma se unieron los dos jóvenes engendrando un varoncito después de algún tiempo.
En un sobresalto, entre sueños y antes del amanecer el joven le dijo a su mujer que habían sido elegidos para cumplir una misión, que cubriera bien al niño con algodón y muchas hojas verdes; ella se mostraba preocupada, sin embargo, sin decirle a nadie los tres emprendieron el camino fuera de su poblado. Después de caminar varios días llegaron al pie de un hermoso cerro, había un lago cristalino, y al acercarse a la orilla observaban detenidamente la grandeza de los bosques con árboles frondosos, eran robles y pinos, estaban en Navenchauc, la casa del poderoso rayo. Como el frío se dejaba sentir cada vez más fuerte, la mujer colocó mas hojas largas cobijando al niño. Entonces fue claro el mensaje que el joven decretó a su mujer:
-Nuestra misión con los dioses y con los hombres ha venido a mi, a nuestro hijo debemos colocarlo en la horqueta de aquel gran roble, mientras tú y yo nos tomaremos las manos y frente a frente estando en el agua nos hundiremos hasta desaparecer, así serás transformada tu en la Luna y yo en el Sol.
Angustiada la mujer le preguntó:
-¿Qué será de nuestro hijo en ese árbol?
-No te preocupes, tú lo alimentaras con el sereno de la noche, y yo le daré calor con la luz del día. El joven muy resuelto respondió.
Entendido así, el joven tomó al niño en sus brazos y lo colocó trepando hasta lo alto del roble. A medida que la pareja se hundía en las aguas de la laguna, el niño los despedía agitando sus manitas, por el intenso frío el niño estaba chapeadito en rojo. Los padres desaparecieron, sin embargo un rayo poderoso de luz se dirigió al cielo, el se convirtió en el Sol y ella en la Luna; así la turnia Luna desde lo alto pudo eternamente observar a su esposo desaparecer por el poniente, y por el oriente cuidar que no le falte nunca alimento a su querido niño.
La gente chiapaneca, al saber lo ocurrido corrió al rescate del niño. Sin embargo, sorprendidos quedaron al bajar al niño del árbol convertido en una flor sagrada, la hermosa Flor de Niluyarilo.
Es por eso que se dice que la Topada de la Flor es una tradición mágico-religiosa, pues nos revela la combinación de dos Cosmos, realidades y símbolos Prehispánicos- Católicos y su mixtura en el contexto actual; su sincretismo hace de esta tradición algo sui generis y complejo de percibir, de entender, algo que ha perdurado gracias a la magia de la gente de Chiapa de Corzo, a sus actos de voluntad y fe, sabiduría y organización (una triada de: Mythos, Logos y Nomos). Sin el significado de la tradición que cada florero imprime, no emergería en diferencia la tradición, no emergería en unidad colectiva, no sería posible su proceder. La magia debería su origen a otros símbolos, significados y sentires.